#RuidoRadar Candela Pérez

La fotografía de flores y micro-universos se inscribe, históricamente, en la tradición pictórica de naturaleza muerta o bodegón como un recordatorio de la caducidad o la finitud de la existencia. Desde este enfoque, las flores son huellas de su único destino: marchitarse y morir.

En este sentido, Roland Barthes aborda la idea de que cada disparo fotográfico congela un instante que, en el exacto momento de ser fijado en el soporte, pasa a pertenecer irremediablemente al pasado. Fotografiar es declarar un cuerpo en estado de muerte inminente. La sitúa así, no como un tema accidental de la fotografía, sino como su condición ontológica constitutiva.

Contemplamos algo que sabemos marchito, detenido o en descomposición pero que estéticamente palpita y vibra ante nuestros ojos. 

Sin embargo, lo que ocurre ante esta serie de imágenes es una respuesta poética de esa premisa. Frente a nosotros no opera una antítesis a la muerte, sino que prevalece el color y la materialidad de la vida. 

Gilles Deleuze, hablaba del color no como una mera cualidad decorativa, sino como una fuerza pura capaz de atravesar el cuerpo:

"El color no está en las cosas, es la fuerza misma de la sensación... No representa la vida, la constituye; es una vibración directa que actúa sobre el sistema nervioso antes de pasar por el intelecto."

Esa fuerza cromática es la que nos contagia vitalidad al mirar las fotos. Aunque la flor o el insecto pertenezcan a un instante ya extinto, el color funciona como una luz que no se apaga. Nos encontramos ante un objeto que no necesariamente está muerto, sino latente.

A través del macro, el grano y una paleta cromática intensa, las imágenes operan como un puente entre la presencia física del sujeto y su inevitable disolución en el tiempo.

Asomarse a estos encuadres nos invita a descubrir una escena universal. La cámara se introduce en pliegues donde el tiempo transcurre bajo otras reglas y nos acerca a constatar que la vida y la muerte siguen operando con la misma lógica en los rincones más pequeños de la materia.  Mientras el envejecimiento de un rostro o el desgaste de una piedra requieren décadas, la flor despliega su nacimiento, esplendor, repliegue y muerte en cuestión de días o apenas horas.

Como señala Susan Sontag:
"Todas las fotografías son memento mori. Hacer una fotografía es participar de la mortalidad, de la vulnerabilidad, de la mutabilidad de otra persona (o cosa). Precisamente porque se aísla un momento y se lo congela, todas las fotografías atestiguan la implacable disolución del tiempo."

Las imágenes de Candela expresan una pulsión de vida y de color frente a algo que ya no está más.

"La flor perfecta es algo raro. Si pasas tu vida buscando una, no será una vida desperdiciada... pero la belleza del decaimiento, la forma en que las cosas vuelven a la tierra, tiene su propia poesía."

— Kenro Izu, fotógrafo.

Candela Pérez

#RuidoRadar

Fotógrafa y periodista argentina, nacida en Mendoza y radicada en la ciudad de Córdoba.

Su práctica se desarrolla entre la producción audiovisual, la fotografía artística y documental, y la dirección de arte. Participó en el cortometraje Luto, escrito por Pablo Martín Weber y narrado a través de su archivo fotográfico, y ha realizado colaboraciones en discos como Hicimos crecer un bosque, de Fin del Mundo.

Candela concibe su obra como un ejercicio constante de prueba y error, una práctica en mutación permanente a medida que incorpora nuevos elementos de experimentación. Le interesan los universos y las estructuras complejas que guarda una flor, el comportamiento de los animales y los insectos, el reflejo del agua y todo aquello que sigue su propio curso orgánico, inmune a ser asido o manipulado tecnológicamente.

Actualmente trabaja en el sello discográfico Popscuro.

Me gusta pensar al ruido como un ingrediente de la “imagen pobre”, inspirada en las palabras de Hito Steyerl en su libro Los condenados de la pantalla”, dice que las imágenes pobres pueden transmitir placer, amenazas, teorías conspirativas, resistencia o incluso pueden paralizar. “Las imágenes pobres muestran lo extraño, lo obvio y lo increíble, mientras seamos aún capaces de descifrarlas.”
El ruido es el ingrediente necesario y la condición para este tipo de imágenes.

Explorá más sobre su trabajo en:

Anterior
Anterior

Agustina Puricelli